martes, 15 de noviembre de 2011

Radiología Digital


En la radiología digital la imagen la capta una película fotográfica, que se escanéa y se procesa. Una vez es enviada al ordenador, se puede trabajar sobre la imagen para realizar ajustes.
Aporta una importante mejora en la gestión de la historia clínica de los pacientes ya que, aparte de permanecer como información electrónica y estar disponible para cualquier sanitario en cualquier sitio, se puede visualizar, ampliar, cambiar el contraste, positivar, rotar, etc.
Generación de los rayos X
Los rayos X son radiaciones electromagnéticas cuya longitud de onda va desde unos 10 nm hasta 0,001 nm (1 nm o nanómetro equivale a 10-9 m). La longitud de onda es la distancia entre dos crestas de una señal sinusoidal (fig. 1). Cuanto menor es la longitud de onda de los rayos X, mayores son su energía y poder de penetración.

Los rayos X se producen siempre que se bombardea un objeto material con electrones de alta velocidad. El equipo de rayos X convencional dispone de un tubo generador de rayos X, cuyo esquema se muestra en la imagen 2:
Si disponemos un filamento por el que hacemos que pase una corriente eléctrica “ i ” de bajo voltaje éste se pondrá incandescente generando, gracias al efecto termo-iónico, una nube de electrones alrededor de dicho filamento. Los electrones tienen carga negativa, por lo que, si se coloca una placa metálica enfrente (ánodo) polarizada positivamente con un alto voltaje (en torno a lo 100.000 voltios) los electrones serán atraídos por la carga positiva a una velocidad directamente proporcional al valor de la tensión de polarización de la placa. La colisión de los electrones contra la placa, que normalmente es de wolframio o tungsteno, provoca un espectro de radiación contínuo de rayos X. Todo este mecanismo se encuentra dentro de un tubo de vidrio al vacío. Alrededor de este tubo se monta una pantalla metálica de modo que la radiación sólo pueda salir por una zona determinada. En esta zona de salida se coloca una especie de cortinilla que amplia o reduce la zona de salida o ventana, a este sistema se llama colimador. Obtención de la imagen Para obtener la imagen disponemos de un chasis, se trata de una caja radiotransparente cuyas paredes interiores están recubiertas de una sustancia luminiscente. Esta sustancia tiene la particularidad de emitir luz cuando es expuesta a los rayos X. En el interior del chasis se coloca una película fotográfica que se va a impresionar gracias a esta luminiscencia y de esta manera quedará grabada la imagen radiológica que queremos.

Realmente, lo que obtenemos es una fotografía de la parte del cuerpo expuesta, la cual, como hemos dicho antes, no puede ser modificada ni almacenada electrónicamente.
Procesado
Al igual que en un laboratorio fotográfico convencional, para obtener la imagen radiológica se debe bañar la película antes impresionada en un líquido revelador que active la emulsión de la placa. Posteriormente se debe pasar por el liquido fijador y por último lavarla y secarla para su manipulación.
Este proceso necesita por tanto de productos químicos cuyos restos se almacenan como residuos en unos contenedores adecuados. Estos residuos, igual que aquellas placas que tras revelarlas se desechan, deben ser reciclados para evitar la contaminación ambiental.
Radiología digital
Los avances en la informática y en el tratamiento digital de imágenes han motivado que se estén sustituyendo los antiguos sistemas de revelado por otros digitales que permiten procesar las imágenes electrónicamente.
Los equipos de generación de rayos X son evidentemente iguales, la diferencia está en el procesado de la imagen. En el caso de la radiología digital se utiliza un chasis similar al anteriormente descrito, en cuyo interior se encuentra una película fotosensible que se impresiona tras la exposición. Hasta aquí el proceso es igual.
Un equipo de procesado digital de radiología consta de los siguientes elementos:
  • Un ordenador que procesa la información
  • Un escáner que lee la película
  • Una impresora (sólo si se precisa imprimir alguna imagen)
  • Chasis o cassets adecuados
El funcionamiento es el siguiente:
El chasis que se usa en la radiología digital contiene dentro una película que se impresionará tras la exposición radiológica, después el chasis se coloca en el escáner, el que de forma automática abre el chasis, extrae la película, la escanea, pasa la información al ordenador (para el posterior procesado), borra la película mediante una luz y la reintroduce en el chasis para el siguiente uso.
Una vez la imagen se envía al ordenador, se puede trabajar sobre ella para realizar ajustes (si es que son precisos) como: contraste y brillo, mediciones, anotaciones, ampliaciones, selección de partes de la imagen, etc...
Al finalizar los ajustes anteriores, la imagen se almacena en el sistema informático para el visionado. Puede quedar en la historia clínica del paciente o se puede imprimir.
Mediante este procedimiento, no necesitamos colocar una película en el chasis cada vez que se hace una radiografía, ya que la que contiene tiene una vida muy elevada. Tampoco se usa otro soporte de impresión ni líquidos de revelado, con lo que no se contamina ni se generan residuos ni se tienen las imágenes en soporte físico. No obstante, se pueden imprimir en acetato siempre que se quiera.
Radiología digitalizada
La diferencia entre la radiología digital y la digitalizada es que en el primer caso la imagen la capta una película fotográfica, la cual se escanéa y se procesa como anteriormente se ha indicado. En el caso de la radiología digitalizada, en cambio, el elemento que capta la imagen es un sistema electrónico y no fotográfico. Es decir, desde un primer momento la obtención de la imagen es electrónica.
Para que nuestros centros asistenciales dispongan de radiología digitalizada (en lugar de digital), habría que cambiar el sistema de captación de la imagen, sustituyendo los actuales chasis por elementos electrónicos sin película. De este modo, todo el proceso (captación de la imagen y procesado) sería digital.
Comentario
La radiología digital implica una importante mejora en la gestión de la historia clínica de los pacientes ya que, aparte de permanecer como información electrónica y estar disponible para cualquier sanitario a través de CHAMAN en cualquier sitio, se puede visualizar, ampliar, cambiar el contraste, positivando, rotando, etc...
También se evita el uso de productos químicos y el gasto en placas.
La diferencia entre la radiología digitalizada y digital estriba en el uso de un sistema de captación electrónico (en la digitalizada) o fotográfico (en la digital). Salvo esto, el proceso es igual.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Radiología Convencional

 

La mayor parte de las pruebas que se realizan en el servicio de Radiodiagnóstico utilizan rayos X para obtener las imágenes. Estas imágenes se pueden adquirir con distintas técnicas, que se comentan en el listado que aparece abajo.

Clásicamente, las imágenes se revelaban en placas radiográficas. En la actualidad, la mayor parte de los servicios de Radiodiagnóstico utilizan sistemas digitales, que permiten guardar las imágenes en formato electrónico, archivarlas (en un sistema llamado PACS), enviarlas a un monitor para que las vea e informe el radiólogo o incluso enviarlas a través de internet para que las pueda ver otro médico a grandes distancias.

 

flujo_imagen_digital_peq

En los sistemas digitales, la imagen se adquiere en la sala de radiografía y se envía directamente al sistema de imagen digital (PACS). El radiólogo puede ver la imagen en monitores.

Los rayos X son radiaciones ionizantes, y es conveniente que conozca los riesgos que suponen las radiaciones. Para ello, hemos elaborado un artículo específico, al que puede acceder a través de este enlace.

Las pruebas radiológicas: Radiografía convencional

Qué es

Consiste en irradiar al paciente con Rayos X. Estos atraviesan en mayor o menor grado los distintos tipos de tejidos en función de su contenido en gas, líquido o elementos sólidos. Situando al paciente entre la fuente de Rayos X y una placa con un negativo, la imagen que se forma en ésta permite identificar las vértebras, evidenciando su disposición, y da una idea grosera de la composición de las propias vértebras y de algunos de los tejidos del entorno.

Qué permite

Básicamente, la radiología convencional da información sobre la forma de la columna vertebral y permite descartar el diagnóstico de patología mecánica del raquis. Permite detectar:
- Patologías que causan dolor de espalda pero que no son patologías mecánicas del ráquis; infecciones, tumores, fracturas vertebrales o señales de osteoporosis (pérdida de masa ósea). La existencia de estas afecciones descarta la posibilidad de un diagnóstico de patología mecánica del raquis.
- Las variaciones de la forma de la columna vertebral, como anomalías de transición lumbosacras, y las escoliosis. En este último caso, permite cuantificar con precisión el número de grados de la curvatura.
- Algunas anomalías orgánicas de la columna vertebral: la espondilolistesis y la artrosis facetaria. En la artrosis vertebral permite observar la existencia de osteofitos, las degeneraciones importantes del disco, en las que el núcleo pulposo prácticamente ha desaparecido y ha sido sustituido por aire -es lo que se denomina el fenómeno de "vacío discal"- y, en las fases más iniciales, la aproximación de las vértebras a consecuencia de la pérdida de altura de los discos intervertebrales por su degeneración (que es lo que antiguamente se denominaba un "pinzamiento" discal). La radiología convencional no permite diagnosticar la existencia de fisuras, protrusiones ni hernias discales, ni la de fibrosis post-quirúrgicas.
La utilidad de la radiología convencional en las patologías mecánicas del raquis es bastante limitada ya que, como indican la AHCPR, el CSAG y el RCGP:
- El dolor de espalda se debe habitualmente a causas que no se ven en una radiografía, y
- La mayor parte de las anomalías que puede detectar la radiología convencional no aumentan el riesgo de padecer dolor de espalda, y evidenciarlas no conlleva ningún cambio en la estrategia de tratamiento.
Un estudio en el que se siguió la evolución de un grupo de adolescentes con anomalías de la columna vertebral detectadas por radiología convencional, demostró que no tenían dolor de espalda con más frecuencia que los niños con radiografías normales, ni en el momento en el que se hicieron las radiografías ni a lo largo de los siguientes 25 años.

Riesgos

La radiología no es dolorosa pero la irradiación con Rayos X es nociva, por lo que conviene limitar su uso a los casos en los que está realmente justificado. El RCGP señala que una radiografía de la columna lumbar conlleva una irradiación 150 veces superior a una radiografía de tórax.

Indicaciones

La AHCPR, el CSAG y el RCGP coinciden en que:
- No está indicado pedir radiología convencional en dolores de espalda de menos de 4 semanas, salvo que haya datos que sugieran que puedan deberse a causas distintas a la patología mecánica del raquis o haya compresión de un nervio.
- Está indicada la realización de radiografías esencialmente para descartar la existencia de enfermedades generales que causan dolor en la espalda pero que no son propiamente de la espalda -es decir, no son patologías mecánicas del raquis-, como tumores, infecciones, o fracturas o aplastamientos vertebrales. En este supuesto, tiene sentido hacerlas en aquellos casos en los que:
  1. Los antecedentes del paciente, las características del dolor o el resultado de la exploración física sugieren que puede haber una afección de este tipo.
  2. El dolor resiste a un mes de tratamiento.
Es de señalar que en esos casos tiene sentido hacer radiografías una vez, habitualmente de frente y perfil, pero no repetirlas periódicamente. De hecho, el RCGP recomienda específicamente evitar repetirlas, así como hacerlas cuando no son necesarias.
Por otra parte, en los casos en los que un hueso se rompe pero sus fragmentos no se desplazan, hace falta cierto tiempo para que la radiografía muestre signos de fractura. Si el traumatismo ha sido muy reciente, la fractura puede no verse todavía en la radiografía y ser necesario hacer una gammagrafía ósea.
Aunque ni la AHCPR, el CSAG ni el RCGP lo mencionan, también puede tener sentido hacer radiografías en los casos de escoliosis infantil o juvenil en los que hay que hacer un seguimiento para evaluar la eventual progresión del grado de curvatura. En estos casos, hay que valorar individualmente la periodicidad con la que se hacen las radiografías; tienen que ser lo más espaciadas posibles teniendo en cuenta el ritmo de progreso de la escoliosis y la edad y el sexo del niño.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Proteccion Radiologica

La protección radiología tiene como finalidad la defensa de los individuos, sus descendientes y la humanidad en su conjunto, contra los riesgos que se derivan de las actividades humanas, que por las características de los equipos que manejan y materiales que utilizan, pueden implicar irradiaciones.

Sus objetivos se cumplen mediante el establecimiento de normas de protección para prevenir la producción de efectos biológicos no estocáticos y limitar la probabilidad de incidencia de efectos biológicos estocásticos, hasta valores que se consideren aceptables para las personas profesionalmente expuestas y los miembros del público. En términos generales, solamente puede estar justificada aquella actividad cuyo beneficio sea mayor que el riesgo que implique.


Diferentes limites de dosis:

El peligro potencial de la radiación ionizante se puso en evidencia por primera vez en conexión con exposiciones debidas a fuentes producidas por el hombre. El descubrimiento de los rayos X y la identificación y separación de materiales radiactivos causaron a finales de siglo pasado además de importantes beneficios, daños no previstos. En solo cinco años se registraron 170 casos de lesiones radiación y hasta 1922 mas de cien radiólogos habían fallecido por efecto de sobre exposiciones.
Hay cierta evidencia de que la frecuencia de los daños es menor en el caso de exposiciones a baja tasa de dosis, o cuando se recibe fraccionada en muchas exposiciones parciales
Teniendo en cuanta la experiencia que se recoge hasta el año 1925 en todo lo referente a radiaciones y sus consecuencias, la ICRP (Comisión Internacional de Protección Radiología) creada en el año 1928, se ha dedicado al estudio y elaboraron de normas en el campo de la protección radiología, siendo este Organismo Internacional el que ha recomendado los limites anuales de dosis.
Las primeras recomendaciones de la ICRP estuvieron encaminadas a la protección contra el radio y los rayos X, y posteriormente los niveles máximos admisibles de exposición, para trabajadores profesionalmente expuestos, recomendables por la ICRP, han ido variando a lo largo de los años.
Proteccion Radiologica